Katsuhiro Otomo

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Katsuhiro Otomo (大友克洋 Ōtomo Katsuhiro), nacido el 14 de Abril de 1954 en Hasama, en la prefectura de Miyagi.

Su primera obra nace en agosto de 1973, cuando Juusei (adaptación de la novela Mateo Falcone, de Prosper Mérimée), primer relato de Otomo, se publica en la revista Action Comics. Otras narraciones cortas permitirán al autor penetrar suavemente en el universo de los mangaka. Su primer manga: Phare, boogie boogie waltz se realiza en abril de 1974. Nos muestra un estilo bastante oscuro y un decorado casi inexistente pero ya se observa un escenario muy familiar en las obras de Otomo: violencia, sexo y droga sobre el fondo de un Tokio en pleno cambio.

Hasta 1980 Katsuhiro se dedica a la experimentación: Viaja a New York para inspirar su primera historia larga, Sayonara nipon. Prueba el estilo shōjo con Abunai! Seito kaicho y explora la temática "Hombre VS Máquina" en Fireball que, pese a quedar inacabada, inició el interés de Otomo por la ciencia ficción y se ganó la admiración de los estudiantes, profundamente influenciados por la cultura visual. Esta obra fue le servirá de empujón para Domu (Pesadillas) y Akira.

Los años 80 será la etapa más prolífica del artista: Domu ganó el premio a la mejor historia de ciencia-ficción en el SF Grand Prix y, alentado por este éxito, comenzó a trabajar con la que será su obra maestra: Akira.


Inicialmente previsto para contar la historia de una banda de adolescentes enfrentados a un problema que no pueden comprender, Akira conseguirá un éxito inmediato y el manga se centrará en uno de los adolescentes, que repentinamente adquirirá el poder de cambiar el tiempo, el espacio y la materia.

Esta saga de alrededor de 2200 páginas en 120 episodios tiene un trasfondo muy crítico hacia la Ciencia irresponsable: el escenario principal es Neo-Tokio, a las puertas de la guerra civil, reconstruida bajo las ruinas de la antigua ciudad devastada por la guerra nuclear. Akira ganó todos los premios posibles.

La película de animación, dirigida por el mismo Otomo con un presupuesto millonario, se ha convertido en un clásico de la ciencia ficción, para muchos comparable a Blade Runner o Mad Max. El anime de Akira marcó el inicio de la difusión del manga y el anime en Europa y América, gracias al impacto que provocó en los espectadores de todo el mundo. Es considerada por muchos como la mejor película de animación japonesa, junto a las dirigidas por Hayao Miyazaki. También es la primera "culpable" de la imagen de sexo y violencia que tiene todavía la animación japonesa en nuestra sociedad.

Al acabar Akira en 1990, Otomo comienza a trabajar en el escenario del manga Legend of mother Sarah, dibujado por Takumi Nagayasu. A Katsuhiro le empezará a picar el gusanillo por la animación, y participará en proyectos como Harmaggedon, Robot Carnival y Roujin Z. También publica historias cortas o de mediana duración como World Aparment Horror. A partir de entonces se dedica casi en exclusiva a la animación y su sueño de dedicarse al cine comienza a hacerse realidad.


En 1995 sale a la luz Memories, tres cortometrajes de animación, cada uno con un estilo distinto pero siempre sorprendente. Las dos primeras, Rosa magnética y Bomba fétida, están dirigidas por Koji Morimoto y el propio Otomo, y la tercera, Carne de cañón, fue dirigida por Tensai Okamura.

Otomo apadrinó al director Satoshi Kon en la película de animación Perfect Blue, thriller de una ex-cantante asediada, que salió en febrero de 1998. Después de una pequeña participación en la película Spriggan, Otomo se embarcará en la adaptación del manga de Osamu Tezuka: Metrópolis, dirigida por Rin Taro y que se estrenó en 2001. Una pasada de peli.

En Julio de 2004 se estrena en Japón su tercer largometraje de animación: Steam Boy, una aventura de acción steampunk ambientada en la Inglaterra victoriana y con una calidad de animación maravillosa. Su protagonista Ray, es un chico inventor que se ve envuelto en intrigas increíbles a raíz del descubrimiento de su abuelo: la bola de vapor.


El trabajo más reciente de Kastuhiro Otomo a sus 53 años ha sido la adaptación del manga Mushishi de Yuki Urushibara, su primera película de imagen real que fue presentada en la pasada edición del Festival de Venecia de 2006. El estreno en Japón fue el 24 de Marzo de este año.


Otomo es un artista tan prolífico que he dejado muchas de sus obras en el tintero. Podréis verlas todas en esta artografía de Gerald Ligonnet.



Biotess


Merchandising: Figuritas de Akira en StrikeGames!

Fuentes: Wikipedia | Web de Gerald | Pfing Akira's Web | Nostalghia: Satoshi Kon

Mushishi

Por

Ficha
Nombre: Mushishi (蟲師, Mushish o Mushi-shi)
Autor: Yuki Urushibara

Año manga: 2000-Kodansha, 2007-Norma
Año anime: 2005
Autor: Yuki Urushibara

Animación: Hiroshi Nagahama-Artland

Descargas:
- Manga: Licenciada.
- Anime
: Anime Underground
- Película: Tráiler


La idea
El argumento trata de unas omnipresentes criaturas llamadas "mushi", que suelen tener poderes sobrenaturales. Los mushi se describen como seres en contacto con la esencia de la Tierra, mucho más puros y básicos que cualquier criatura a la que estamos acostumbrados.
Son criaturas mágicas de la naturaleza, vidas invisibles al ojo humano debido a su existencia paralela a la vida. No son buenos ni malvados, simplemente existen... y a veces entran en conflicto con los humanos.
En japonés mushi viene a significar insecto, pero creo que al traducirlo en el manga se ha perdido parte de la magia y la belleza de los mushi. Habría quedado mucho mejor traducirlo como "bicho", no como "insecto". Son formas orgánicas bastante imprecisas que nunca os recordarán a un animal lleno de patas. Hay mushis que parecen gusanos, otros con forma de humo, o tan grandes como un lago... incluso pueden ser esos puntitos de luz que ves cuando cierras los ojos... No. Está claro que no son insectos, ¿verdad?

Existe una gran diversidad de mushis, pero sólo unos pocos humanos tienen la habilidad de verlos e interactuar con ellos. Uno de ellos es nuestro protagonista, Ginko (ギンコ), que trabaja como Maestro de mushis (蟲師 mushi-shi), viajando por el mundo para investigarlos y ayudar a la gente que sufre a causa de ellos. Son historias sueltas, cuentos autoconclusivos cuyo nexo común son los mushis y Ginko.


El anime
Es lo primero que cayó en nuestras manos a través de Anime Underground, que sacó el torrent con la serie completa. Es poco conocida y el género de fantasía que vemos en la serie es muy diferente al que nos tienen acostumbrados: no hay luchas, ni acción trepidante, ni monstruos de otro planeta... Al contrario: es una serie muy animista, desprende paz y un fuerte sentimiento natural. El ambiente creado recuerda bastante al de la Princesa Mononoke.
La animación es una pasada... es de un gusto impecable, vale la pena ver esta serie sólo para admirar esa atmósfera misteriosa y mágica de cada capítulo. Al principio puede parecer algo lenta, pero al cabo de algunos capítulos lo agradeces...




El manga
Nos lo compramos ayer mismo en Kurogami, y salvo la cagada de traducción de la palabra mushi está realmente bien. Este es uno de los casos raros en los que el anime, posterior al manga, es mucho mejor que su versión en papel. El manga es igual que la serie, las portadas son preciosas y tanto el dibujo como las tramas son de calidad. Pero claro, no consigue reflejar el ambiente místico que consigue la animación.


La película
Con el tomo 1 del manga nos hemos encontrado con el anuncio de la nueva película de Katsuhiro Otomo, inspirada en Mushishi. Investigando un poco por San Google nos hemos enterado que consiste en los episodios 7, 12 y 20 de la serie, y se ha estrenado este 24 de Marzo por Toshiba Entertainment... si lo anuncian en el tomo quizá llegue a España! Cruzad los dedos! ^^



Hemos visto dos elementos opuestos en la serie: por un lado, unos escenarios muy verdes y salvajes, exuberantes, llenos de vida. Por el otro, los personajes humanos entorno a los que giran las historias: apagados, melancólicos, carentes de la vida salvaje que tienen los mushis y la naturaleza.

Otro aspecto interesante es la atemporalidad: Solo nos encontramos con paisajes rurales que bien podrían ser de cualquier época: Desde la era Edo (1603) hasta el fin de la era Meiji (1912) o ayer mismo en un rincón recóndito del Japón mas rural. El único que podría darnos algún dato temporal es Ginko, que va vestido de forma bastante actual y fumando cigarrillos... precisamente al ser el único que se puede ubicar en el tiempo, parece que así el autor haya querido enfatizar su rol de viajero excluyéndolo de la vida rural-medieval del resto de personajes. A pesar de llevar ropas de ciudadano moderno, viaja con la tradicional mochila de herborista itinerante, llevando en ella los remedios para resolver los problemas de la gente.

Sin duda es una serie obligatoria para todo amante de lo oriental, es una forma diferente de acercar las creencias animistas a este mundo occidentalizado y cada vez más carente de Naturaleza.

Biotess y Oldekiel

Fuentes: Wikipedia Mushishi.net Trivialidades Felinas